Vestida de cualquier manera; jeans, una camiseta de tirantes y un jersey calado, salí a la calle con la mejor de mis sonrisas, Básicamente, autoconvenciéndome que esa sonrisa iba a iluminar mi noche, (apuntada nueva idiotez en mis notas mentales) crucé el umbral y deslicé mis pies hasta la calle.
Lo más rápido que puedo, corro hacia la estación de tren, vuelvo a llegar tarde.
Movil:
- Llego tarde otra vez, jajaja
Tú como lo llevas???
- Igual, jajajaja somos unas desastres
Si llego antes a la parada te aviso
tengo que sacar pasta
- Ok, yo tb
- Ok
Me pongo los cascos y busco la lista de reproducción en el móvil, sin música no funciono. Me dejo caer en el asiento del tren, apoyo el codo en la ventanilla y dejo caer la cabeza sobre mi mano. Cierro los ojos y dejo de pensar durante cuarenta minutos.
Movil:
- Ya casi estoy
- Ok, yo llegando tb
Salgo de la estación, me acerco un cigarro a los labios y lo enciendo, ufffff lo necesitaba. Después de casi una hora de trayecto lo que necesitaba era este cigarro.
- ¡¡Pero que guapa vienes Cris!! casi no te conocía - grita entusiasmadamente Lara desde la esquina. Sé que miente, pero es mi mejor amiga, por lo que no puedo echarle nada en cara.
- Va tonta, que vengo hecha un trapo con las prisas - refunfuño, comprobando el poco estilismo que tengo.
A toda prisa, como no, sacamos dinero del cajero y recorremos las calles en busca del restaurante en el que hemos quedado con Isa y un amigo suyo, al cuál no conocemos.
Lara y yo nos parecemos demasiado, y entablar conversación con gente nueva nos cuesta demasiado, por lo que no nos entusiasma mucho la idea de cenar con alguien nuevo, pero no podíamos hacer nada al respecto.
- Ei Isa, llegamos tarde, lo sabemos - decimos, disculpándonos al unísono. A veces creo que a Lara y a mi nos separaron al nacer, decimos las mismas frases y al mismo tiempo.
- Sí, pero no os preocupéis, Oscar tampoco ha llegado.
Así que encendimos otro cigarro para la espera, y nos fuimos contando las últimas novedades, que nos habían pasado a cada una.
- Este es Oscar - señaló Isa, seguidamente de las respectivas presentaciones que tan poco nos gustan a Lara y a mí.
- ¿Entramos? - dice la Lara mientras consume las ultimas caladas del cigarro y con un gesto, no muy acertado, indica la puerta del restaurante.
Menos mal, pienso al sentarnos en una mesa, sólo quiero pedir una sangría y empezar a beber.
- Una sangría, por favor - alzo la voz y mi brazo a la vez por sino me ha visto el camarero.
Muy amablemente el camarero tras diez minutos de conversación banal, se dirige muy pausadamente hasta la mesa con la sangría y los vasos, y vuelve a marcharse con la misma parsimonia.
- Joder mi vaso está sucio; ¡perdona, puedes darme otro vaso? - espeto haciendo caso omiso de la conversación que mantienen los tres, sólo quiero beber.
Al hacer caso omiso a mi petición, Lara y yo decidimos compartir vaso, así por lo menos puedo beber. Sin embargo Oscar en un gesto de caballerosidad se levanta con mi vaso sucio, se acerca a la barra y pide un vaso limipio; para mi sorpresa, le hacen caso.
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