jueves, 26 de diciembre de 2013

Y de nuevo ....

Hace más o menos un año mi vida era bastante insulsa. Acomodada a sinsabores y sinsentidos, todo se basaba en una serie de actos rutinarios que los fines de semana me saltaba como podía. Esas noches de chicas o noche de locas, que tan solo acababan siendo un concurso de a ver quien consumía más alcohol, y al día siguiente tenía más flashes y se cagaba en dios más veces recordando la cantidad de tonterías realizadas.

Recuerdo que una semana más tarde de mi recuperada vida sexual, brindamos como unas cien veces por ello, aun me retumba la cabeza al recordarlo. Incluso gente desconocida se animó a los brindis, gracias a mi mejor amigo, que por supuesto, no podía obviar comentar el motivo de nuestra borrachera: Estaba de nuevo en el mercado!
En serio brindé por ello? Acaso eramos ganado? Entonces.... Yo había estado en cuarentena cual vaca loca?

Recuerdo los nervios que pasé el primer día, tus manos en mi cuerpo y tus besos. Que besos! Y como me vuelves loca ... Siempre! Volver a sentirme viva. Pero todo eso quedaba omitido por eso que llamábamos "es solo sexo". Nunca lo fue.

Pensaba en ello sentada en aquel vagón de tren mirando mis zapatos. Tacones? Porqué leches me habré puesto tacones. La respuesta era sencilla, te lo había prometido.
El puñetero tren se para . . Como no!  Quizás es mi destino ... Llegar tarde, tras mil mensajes disculpándome por ello, aunque la culpa no había sido mía; eso no impide sentirme culpable. Nueva nota mental: Si llevas tacones y has quedado, algo hará que llegues tarde. No intentes evitarlo. Salí y me dirigí a su encuentro lo mas rápido que pude. Levanté el brazo y le salude en la distancia. Esto.... Porqué no me ve? Acaso 15 centímetros más no son suficientes? Se ve que no. A un palmo de su cara por fin me reconoce. Tampoco es para tanto, solo el pelo recogido un poco de maquillaje y unos tacones, eso sí, he tenido que ponerme las gafas ya que hemos quedado para ver un espectáculo. Sonríe y me dice que llegamos tarde, menos mal que el teatro está a unos dos minutos a paso normal. Holaaaaa a caso no me ves? Llevo 15 centímetros en mis pies, crees que puedo correr? Pues parece que en su cabeza debo correr cual galgo. Tan solo mira y sonríe, de nuevo me hace dudar si le parezco sexy, guapa o simplemente se está riéndo de mí.

Por fin llegamos y en la entrada que, lógicamente, estaba vacía porque llegábamos cinco minutos tarde, nos esperaba un señor con una seriedad brutal para el tipo de espectáculo que íbamos a ver, quien nos indica que en la segunda planta nos esperaban para sentarnos. Según mis cálculos iba a estar sentada a 7 personas de él, lo cierto es que aunque me apetecía mucho ver ese espectáculo, tan solo quería estar cerca de él. Incluso llegamos a hacer una apuesta absurda sobre si conseguiría sentarse a mi lado o no; mientras subía las escaleras y pensaba en ello, se me abalanza una señora de mediana edad que se cae encima de mí, gracias a unos reflejos, que no se donde están habitualmente, consigo agarrar a la señora y mantenerme en pie sin caerme con los tacones. Buffff lo que me faltaba, casi me caigo. Al llegar, para nuestra sorpresa, asientos vacíos, al menos podre sentarme a su lado.

Tras un fantástico espectáculo del que disfrute una barbaridad, vamos a cenar. Como siempre estudia todo al milímetro, me lleva a una pizzería, la cual tiene muy buena pinta, nos pedimos una pizza cada uno y un lambrusco. Siempre me mira de esa forma tan peculiar cuándo como, cuándo hablo, cuando gesticulo; siempre tengo la sensación que me estudia; parece que esté esperando a ver que barbaridad hago o digo.

No podía acabar la noche sin unas copas, el primer bar al que fuimos que parecía tener buena pinta, acabo siendo una cueva para adolescentes ansiosos de alcohol y ruido, por lo que nos acabamos la copa, me quite los tacones y fuimos a buscar otro sitio para tomar la última. Encontramos un sitio tranquilo, con sofás, musica de fondo y completamente vacío. Pudimos hablar y contarnos como nos había ido la semana. Hablamos durante horas, hasta sacar el tema de mis vacaciones. Mierda! De nuevo esa cara y esos gestos que tanto odio, frío distante y esa cara de me importa un carajo estoy enfadado y te va a cortar la vida sonsacarme algo. Pues bien, conseguí medio tranquilizarle, había obviado explicarle toda la historia del amigo con el que me iba de vacaciones. Tan solo quería tranquilizarle y parecía que cada vez que abría la boca iba a peor. Porqué le cuesta tanto expresar lo que siente? Tan solo le veía capaz de expresarse mostrando esa ironía, y esa borderia que le caracteriza para defenderse de algo que se escapa a su control.

Solo quería entenderle, abrazarle, sentirle, y de nuevo esa bajada en la montaña rusa. Solo necesite dos abrazos y de nuevo subida en el primer vagón.