Nuevamente me sentía perdida, sola, y con el ánimo a la altura de mis zapatillas Victoria. Me sentía igual de pisoteada que el suelo por el que estaba deambulando. Como siempre mis piernas pensaron por mi y llegué a la playa. Por fin algo de serenidad en mi cabeza, aposento mi culo en la arena y estiro las piernas. Enciendo un cigarro y dejo que pase el tiempo mientras observo como el mar se revela contra la tierra y choca apresuradamente dejando el rastro de su rabia. Hoy el mar comparte mi rabia suelta la absurda de mi cabeza, haciéndome sonreír por un instante.
Sigo fumando mientras mis pensamientos parecen haberse calmado por un instante. Mi cuerpo necesita relajarse por lo que se deja caer en la arena completamente. El cielo también está encabronado. Las nubes se han revelado y han tapado por completo al sol y dejan caer mil lágrimas mientras me calo toda entera.
Quizás hayan pasado un par de horas, no llevo reloj y me ha parecido una eternidad, estoy empapada. Mi cabeza ha estado callada más tiempo de lo normal, y eso me parece demasiado extraño. Me levanto cuál zombie de los 60 y me arrastró hasta casa.
Miro el movil y tengo 12 llamadas perdidas y 4 mensajes. Alberto ... Cómo no. Cojo el teléfono y pongo mi mejor sonrisa.
- Ya era hora! Joder, me tienes preocupado.
- Aeto, estoy bien, es que he ido un rato a la playa y ...
- Mientes muy mal. Ya hemos hablado de esto, Joder. Levanta tu culo del sofá y te vienes a casa.
- Ya pero es que ...
- Ni peros ni nada, coge las llaves y te vienes ya. Te doy media hora o te voy a buscar
- Vale, pero de verdad que no hace falta.
- Lo que tu digas princess , va 30 minutos.
Y asi es como me veo metida en el tren de vuelta a Barcelona. Miro por la ventanilla del tren y compruebo que el mar sigue ahí y me voy alejando de él. Mientras, la gente charla animadamente los unos con los otros, por lo que cojo mis cascos, los enchufo al móvil y le doy al play, suena Corazón de mimbre. Genial! Hasta mi movil se ha compaginado con mi humor.
No se cómo he llegado hasta aquí. Siento que me estoy dejando llevar por los acontecimientos y que mi cabeza esté callada no ayuda mucho. Supongo que está demasiado ocupada intentando que no me desvanezca como para enviar pensamientos.
- Nena! Se puede saber que coño te estás haciendo? Pareces un fantasma.
No me salen las palabras, no sé que decir, me apoyo en el umbral de la puerta e intento que mis músculos faciales reaccionen para sonreír, no hay respuesta.
Alberto me abraza y me estruja como si quisiera sacarme zumo, hace que pase y que me siente en el sofá mientras prepara unas infusiones. Sigo sin poder reaccionar. Tienes miedo. Bueno, al menos mi cabeza parece que ha despertado.
Tomo los primeros sorbos de la infusión de frutas del bosque que me ha preparado, mientras me mira de esa manera que solo las madres miran q sus hijos, psicoanalizandome.
Terminamos la infusión, y sigo sin hablar. Estira el sofá para hacerlo cama y hace que me tumbe, me tapa con una manta de ositos que sólo un gay puede tener en su casa, y se tumba a mi lado abrazandome. Me conoce demasiado.
- Casi se me olvida, no he puesto The crow, dame un segundo.
- Vale
Por fin reacciono, pone la película y nos quedamos callados nuevamente. Nos hinchamos a llorar, medicina para los dos. Lo necesitamos, sé que lo necesito, y tal y como me abraza, sé que él también necesita este momento.
- Princess se que no me lo quieres contar pero ... Has vuelto a tener pesadillas a diario verdad?
- No, no te preocupes no es nada
- Cariño a mi no me engañas
Suena a escusa y ya habia llorado lo que no habia llorado en meses, pero estaba bien, habia echado todo lo que sobraba en mi cuerpo. Claro que no estaba bien
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